Desde hace años se viene mencionando la importancia de mantener equilibrio entre nuestro mundo racional y emocional; y a pesar que no se nos enseña cómo trabajar ambas condiciones, no cabe duda que el buen manejo de la “energía emocional permite actuar con mayor sabiduría y abre paso a nuestro mundo intuito el cual nos encamina hacia el logro de nuestros objetivos. Investigaciones de finales del siglo pasado indicaban que las personas con desempeño estelar son aquella que aprenden a vivir explotando todo ser y en ellas se integran las habilidades tanto racionales como emocionales (Goleman 1998).

¿Cómo articular tal armonía del mundo racional y emocional bajo una situación de crisis y ante un enemigo no visible, como es un virus? Este es uno de los desafíos que nos presenta la pandemia, especialmente por la estrategia de quedarse en casa, cambiar nuestras rutinas diarias y condiciones de trabajo.

La decisión de quedarse en casa no es una simple estrategia de prevención de la enfermedad, sus implicaciones nos solo es el cambio de los espacios de la oficina hacia la casa o simplemente dejar de trabajar. La complejidad del cambio lleva sobre todo una serie de conjeturas sobre el futuro inmediato y a largo plazo que genera condiciones de inseguridad provocando una serie de emociones que dependiendo como se valoren, perciba y vivan podrán ser simples expresiones temporales hasta llegar a condiciones complicadas que alteren la condición de vida de una persona y requiera la intervención de un especialista.

Hagamos una revisión lo que esta crisis del covid 19 nos presenta y nos auxiliamos en parte del modelo de la curva de transición propuesto por la Psiquiatra Kluber Roos que indica que pasaremos por una serie de etapas y dependiendo como sea nuestra percepción, iniciativa y acciones, podremos salir de la crisis fortalecidos y en camino hacia el crecimiento.

La noticia de quedarse en casa para muchos significó un impacto fuerte, puesto hizo cambiar nuestras actividades cotidianas y nos lleva una realidad llena de incertidumbre, caracterizada por una falta de claridad y poco dominio de nuestras acciones, surgen preguntas ¿cuánto tiempo estaremos así?, ¿qué pasará con nuestro trabajo?, ¿qué haré durante el día? Siguiendo el modelo de la Dra. Roos, el impacto te hace quedarte impávido y la incertidumbre provoca sentimientos encontrados, culpa, ansiedad, desesperación, todo ello mientras nos adaptamos a una nueva realidad. La nueva realidad vuelve importante aprender a interactuar con nuestros familiares, crear nuevas rutinas y comprender que se trata de una condición temporal, el cual podemos aprovechar para generar aprendizaje y dedicar nuestro tiempo a actividades que siempre postergamos.

La situación no es sencilla y en muchos casos la incertidumbre puede llevar a condiciones emocionales alteradas, buscando culpables, entrando en miedo, pánico y en algunos casos con sentimientos de tristeza, depresión y otras manifestaciones complejas.

Quedarse en casa implica controlar una nueva rutina, actuar de una forma a la que no estanos preparados. La naturaleza del SER humano es mantenerse productivo, por tanto, estar mucho tiempo en “ocio” no es agradable, provoca buscar que hacer, sin embargo, no se trata de ocuparse sin sentido, es retomar las actividades sobre la búsqueda de “algo”, sin ese norte, la misma actividad genera dificultades como la monotonía, el aburrimiento, desesperanza, sentimientos de ansiedad, posiblemente acompañadas de manifestaciones físicas, como insomnio, dolores de cuello, espalda y otras. Curiosamente estar ocupado, realizar el trabajo, es decir retomar tus funciones y responsabilidades desde casa puede generar iguales condiciones de desesperanza.

Trabajar en casa requiere tener espacios para su concentración, crear rutinas efectivas con pausas controladas. No se trata de pasar el día entero en el trabajo, cambiar el ocio por el trabajo permanente, esto también es dañino; más bien, se debe crear un horario razonable, con sus pausas debidas, generando espacio para diversas actividades y dedicando el tiempo a múltiples tareas que van desde interacción con familiares, momentos de descanso y ocio con merecido y controlado, aprendizaje, ejercicios, lectura y más. Todo ello requiere mucho control personal y sobre todo disciplina.

En esta nueva realidad la presencia de emociones complicadas es una posibilidad, las emociones son parte del estado en nuestro SER y su presencia es ante un estímulo determinado, una vez se percibe su presencia, la emoción se expresa. Por ello decirle a una persona emocionalmente alterada la frase ¡CONTRÓLATE!, no es adecuado, puesto que la emoción cuando se reprime, mayor complicación puede generar. La recomendación es ser un buen lector de tus emociones y tu cuerpo, identifica cuando te sientas con mucho nerviosismos, agitación o tensión, con sensación de peligro inminente, y/o pánico, no puede dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad, o la preocupación por enfermar, necesita estar permanentemente viendo y oyendo informaciones sobre este tema, dificultad para concentrarse o interesarse por otros asuntos, le cuesta desarrollar sus labores cotidianas o realizar su trabajo adecuadamente y el miedo le paraliza. Todo ello expresa la complicación de su estado emocional.

Que se puede recomendar ante situaciones como las antes descritas, ante todo identifique pensamientos que puedan generarle malestar, reconozca sus emociones y acéptelas, cuestiónese y busque pruebas de realidad y datos fiables, informe a sus seres queridos de manera realista y si aun así se mantienen sus estados de ansiedad busca apoyo, un experto podrá acompañarle.

Lcdo. Jaime Orlando García/ Consultor Asociado- Gestión Humana 

Psicólogo